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sábado, 2 de mayo de 2015

ADELANTO THOUGHTFUL #1. 5 - SAGA THOUGHTLESS, S.C. STEPHENS (+18)



Cada historia tiene dos lados, y en este nuevo libro, la épica historia de amor entre Kiera y Kellan se muestra a través de los ojos de él.

Todo lo que Kellan Kyle necesita es su guitarra, y unas hojas de papel en blanco. Creciendo en una casa que estaba lejos de ser un hogar, aprendió una dura lección: Eres un inútil. Ahora su vida está cómodamente llena con música apasionada, leales compañeros de banda, y mujeres rápidas... hasta que se encuentra con ella.

Kiera le hace anhelar por más. Le hace sentir por primera vez que vale más. Pero hay un problema — ella es la novia de su mejor amigo.

Justo cuando Kellan pensaba que sus defensas emocionales eran sólidas como la roca, el corazón indeciso de Kiera causa estragos en su alma, cambiándolo para siempre. Perder a Kiera no es una opción.

CAPÍTULO 1 - PARTE I
Todo en un día de trabajo


Yo había estado tocando la guitarra desde que tenía seis años. Aunque he estado con los D-Bags durante unos años ahora, había estado en una banda u otra desde la secundaria. Mi infancia no había sido la más fácil, y la música había sido mi salvación. Desde la primera vez que sostuve mi guitarra, había estado enganchado. Fue la sensación de la madera bajo mis dedos, suave, fresca. Fue la tenacidad de las cuerdas, la reverberación en el interior del instrumento. Incluso cuando había sido demasiado joven para entender realmente el impacto que la música tendría en mi vida, tocar la guitarra me había hablado. Había algo significativo en ese simple instrumento que moría de ganas por salir. Había algo significativo dentro de  que estaba muriendo por salir.
Mis padres me habían dado el instrumento como un regalo, pero incluso en ese entonces hubiera sabido que era más para ellos que para mí. Era una manera conveniente para mantenerme ocupado y fuera de su vista para que no tuvieran que estar muy cerca de mí. Mi concepción había sido un accidente no deseado, y mis padres nunca se habían encariñado conmigo, nunca me aceptaron. Yo era un error que había cambiado para siempre sus vidas, y que nunca dejarían que me olvide de él. Como sea. La guitarra me mantuvo fuera de su camino y amaba tocarla, así que fue un presente digno, independientemente de los motivos ocultos detrás de él.

Aunque no se habían molestado en conseguirme lecciones, yo me había enseñado a mí mismo. Me había llevado mucho tiempo por mi cuenta, pero al ser hijo único sin amigos cercanos ni padres que no querían tener nada que ver conmigo me había proporcionado una buena cantidad de tiempo libre. A mi papá le había gustado tener la radio encendida cada vez que estaba en casa. Él generalmente escucharía radio de comentarios, NPR y tales, pero cuando colocaba música, era casi siempre rock clásico. Me encantaba tratar de imitar las canciones, y una vez que había dominado los acordes básicos, las había entonado junto con todas las canciones que podía. Había sacado el infierno de papá  fuera de él. Había enciendo la radio y me ordenaba ir a mi habitación. -Si quieres causar una sordera permanente con tu raqueta horrible de Dios,  entonces hazlo solo por lo que sólo tú  tendrías que sufrir –decía él.
Había ido arriba, pero había dejado mi puerta abierta, así que todavía podía oír la música. Tuvimos una gran casa cuando estaba creciendo, pero si tocaba muy suavemente, podía seguir con lo que sea que estuviera tocando. Para los próximos años, "Stairway to Heaven" era mi canción favorita, pero, de nuevo, creo que esa es la canción favorita de todo el mundo cuando están aprendiendo.
Por primera vez en mi corta vida, había encontrado algo que me daba paz completa y total, algo con lo que conectaba, algo con deseos similares. La guitarra necesitaba ser tocada. Yo necesitaba tocarla. Fue una hermosa relación mutua, y simbiótica, y durante mucho tiempo, era la única relación real que tenía.
Agarrando mi amado instrumento, cerré la puerta de mi casa. "Hogar" era un término que yo utilizaba a la ligera cuando estaba describiendo mi lugar. En verdad, era la casa de mis padres, pero habían muerto hace un par de años y me la dejaron a mí. Me quedé allí porque era un edificio con cuatro paredes y un techo, pero no tenía ningún vínculo emocional con ella. No era más que madera, ladrillo, vidrio, clavos, pegamento, y cemento.
Mientras yo había estado viviendo en Los Ángeles, mis padres habían vendido mi casa de la infancia y se trasladaron a una casa mucho más pequeña. Yo no sabía de eso hasta que murieron. Cuando regresé, pronto me di cuenta de que habían tirado todo lo mío. Era confuso. Ellos habían tratado de borrar mi existencia, pero todavía me habían dejado la casa, las acciones, el retiro de fondos, todo. A veces tenía dificultades para comprender por qué habían hecho eso. ¿Tal vez habían tenido un cambio de corazón sobre mí? O tal vez no.
Me aparté de su casa para ver a mi hermosa, negra-cromática Chevelle Malibu brillando en el sol de la tarde. La había conseguido muy barata en Los Ángeles, y había pasado un trozo decente de mi verano arreglándola. Era una cosa de belleza, mi bebé, y nadie, excepto yo, la conducía.
Colocando la guitarra en el maletero, me dirigí a encontrarme con los chicos para el ensayo. Después de asegurar mi camino a la autopista, mis ojos, como siempre, se desviaron hacia el paisaje urbano único de la ciudad de Seattle mientras florecía a mi vista.
He tenido una relación dicotómica con la Ciudad Esmeralda a lo largo de los años, tanto de amor y odio a veces. Malos recuerdos acechaban en cada esquina, la soledad de mi infancia, el rechazo, los comentarios mordaces, las humillaciones constantes, los recordatorios diarios de cuanta carga indeseable era. El veneno emocional que mis padres habían inyectado en mí había dejado su huella, pero tenía una buena cosa sucediendo aquí ahora, y la banda fue una razón grande para mi cambio de actitud hacia la ciudad.
Evan Wilder y yo habíamos formado los D-Bags juntos. Con sólo mi guitarra en mi espalda, unos pocos dólares en el bolsillo, y los sueños de una vida mejor en mi cabeza, yo había dejado Seattle justo después de mi ceremonia de graduación de la secundaria. Parando carros para un aventón donde sea que pudiera conseguir uno, pronto me encontré en un bar en la costa de Oregon. Había parado a tomar una copa y encontré a Evan tratando de convencer al camarero que era lo suficientemente mayor como para tomar una cerveza. No lo era. Yo tampoco, pero me las arreglé para guiñar el ojo y conseguir una jarra. La había compartido con él, y nos habíamos enlazado a través de nuestro amor mutuo por la cerveza y la música.
Después de pasar un poco de tiempo con la familia de Evan, ambos nos habíamos dirigido al sur, a Los Ángeles, Ciudad de los Ángeles, para recoger a algunos más miembros de la banda. Nos habíamos encontrado a Matt y Griffin Hancock en el más improbable de los lugares. Un club de striptease. Bueno, tal vez no era tan improbable. Evan y yo éramos calientes adolescentes fuera de la secundaria después de todo.
Los cuatro de nosotros habíamos trabajado bien juntos, incluso desde el principio, y pronto fuimos presentándonos en bares y discotecas de L.A. Probablemente todavía estaríamos allí, excepto que yo dejé todo y corrí de vuelta a Seattle después de que mis padres murieron. Sorprendiendo la mierda fuera de mí, los chicos me habían seguido, y habíamos estado tocando aquí desde entonces.
El tráfico se espesó como me acercaba a la ciudad. Siempre ensayábamos en casa de Evan, ya que técnicamente no vivía en una zona residencial, por lo que nuestro ruido no era un problema. Su estudio estaba por encima de un taller de carrocería. Eso fue muy práctico cuando mi bebé necesitaba reparación. Roxie era mi mecánica favorita allí. Amaba mi coche casi tanto como yo lo hacía, y a menudo le echaba una mirada mientras yo estaba arriba con los chicos.
Roxie se reía con un compañero de trabajo cuando llegué, pero aún así me dio un saludo al segundo en que me vio. O, más exactamente, a mi Chevelle; la chica sólo tenía ojos para mi coche. -Hey, Roxie. ¿Cómo te va?
Corriendo una mano sucia por su pelo corto, ella respondió -Bien. Estoy pensando en escribir un libro para niños sobre una llave inglesa que ayuda a los animales que están en problemas. Podría tenerlo conduciendo un Chevelle. –Me  guiñó un ojo.
-Suena increíble. -Me reí. -Buena suerte.
-¡Gracias! -Ella sonrió. Mientras me dirigía a las escaleras con mi guitarra, gritó -¡Déjame saber si el Chevelle necesita cualquier cosa! Sabes que me gustaría hacer visitas a domicilio para ella, ¿verdad?
-¡Sip! Lo sé - le grité de regreso.
Griffin estaba en la cocina, hurgando en los alimentos de Evan, cuando entré. Al tocar siempre le daba ganas comer algo. Sus pálidos ojos cambiaron a mi lugar, y sonriendo, le arrojé la caja de Froot Loops que había traído conmigo. Yo los había cogido mientras realizaba compras con el estómago vacío, pero en realidad no sonaban tan buenos, y yo sabía que nunca serían comidos en mi casa.
La expresión de Griffin se iluminó cuando captó la caja. -¡Dulce! -Murmuró, inmediatamente rasgándolo. Metió la mano en la bolsa, cogió un puñado de cereal azucarado, y crujió ruidosamente en él antes de que yo siquiera caminara en la sala de estar del desván de una sola habitación.
Matt levantó la vista cuando puse mi estuche de guitarra en el sofá junto a él. Él había estado mirando algo en su teléfono, lo que parecía un sitio web. No estaba del todo seguro, ni siquiera tenía un teléfono, y probablemente nunca lo haría. La tecnología como que me desconcertaba, y simplemente no me importaba lo suficiente para averiguarlo. Me gustaba lo que me gustaba, independientemente de si estaba fuera de moda o no. Mi coche todavía tenía una unidad de cinta en el mismo, por amor de Dios, con lo que Griffin me reprendía continuamente, pero siempre y cuando todavía funcionara, yo estaba contento con lo que tenía.
-Creo que deberíamos empezar a tocar en festivales y ferias, y no sólo en los bares. Es demasiado tarde para entrar en Bumbershoot este año, pero creo que tenemos que hacerlo el año que viene. Creo que estamos listos. -Con características finas, pelo rubio y ojos azules, Matt y Griffin eran físicamente muy parecidos. Con personalidad sabia, sin embargo, los primos no podrían haber sido más diferentes.
-¿Sí? ¿Lo crees? -Le pregunté, no demasiado sorprendido de que Matt estaba contemplando nuestro futuro. Lo hacía a menudo.
Detrás de él, podía ver a Evan caminando a través de los equipos de ensayo que la banda mantenía aquí en su lugar. Sus cálidos ojos marrones estaban sonriendo a mí debajo de su corto pelo oscuro mientras se acercaba al sofá. -Definitivamente, estamos tan listos como nosotros podemos llegar a estar, Kell. Es hora de dar un paso a un nivel superior. Con tus letras y mis ritmos... somos oro. -Mientras que Matt era uno de los guitarristas más talentosos que alguna vez hubiera visto, Evan era quien organizaba la mayoría de nuestras piezas.
Matt miró a Evan con un gesto impaciente. Buscando entre los dos, meditaba si estábamos listos. Supuse que tenían razón, lo estábamos. Teníamos más que suficientes canciones, y probablemente suficientes fans. Podría ser un gran paso para la banda, o podría ser una gran pérdida de tiempo.
Cuando Evan llegó a la parte de atrás del sofá, cruzó los brazos sobre el pecho. Todos mis compañeros estaban cubiertos de tatuajes, los de Griffin estaban un poco en el lado obsceno, chicas desnudas y esas cosas, y los de Matt eran con más clase, con significado detrás de cada giro y símbolo. Aunque los de Evan, eran como una obra de arte viviente. Sólo sus brazos eran dignos de un museo, una obra maestra de fuego, agua, y todo lo demás.
Mientras que Matt y Griffin estaban ambos en el lado fino, Evan era más voluminoso. Mi tipo de cuerpo era como la carretera, no demasiado voluminoso, no demasiado pobre, y en términos de arte del cuerpo, yo era virgen. Yo sólo no podía pensar en una cosa que amara lo suficientemente bien como para rayar permanentemente en mi piel. Nada en la vida era permanente, entonces ¿por qué fingir que lo era inmortalizándolo? Parecía inútil para mí.
Le sonreí a mis dos compañeros de banda ansiosos. -Vamos a hacerlo entonces. Haz que suceda, Matt.
Sonriendo, Matt volvió a su teléfono. Griffin se acercó y echó un brazo alrededor de mí. -¡Increíble! ¿Qué estamos haciendo? -Algunas migajas de cereales cayeron de su boca después de que preguntara.
-Todavía nada -le contesté, golpeando su pecho.
Él hizo un sonido de oomph, y aún más de los círculos de colores brillantes cayeron de sus mejillas. Juro que Griffin tenía la boca más larga de cualquiera que conocía.
Después de un par de horas de ensayo, lo llamamos una noche. Amontonándonos en nuestros coches, nos dirigimos al bar de Pete. El bar era nuestra base de operaciones, donde tocábamos al menos una vez a la semana, si no más, pero siempre parecíamos terminar ahí, incluso en las noches que no tocábamos allí. Era como si el día no se sentía completo hasta que habíamos entrado por las puertas dobles, aunque sea brevemente. Todos nos conocían allí, y conocíamos a casi todos. Nuestro personal estaba allí, nuestros amigos estaban allí, nuestra vida estaba allí.
Estacioné el Chevelle en mi extraoficial lugar de estacionamiento. Como de costumbre, estaba vacío, esperándome. Cuando cerré el carro, los sonidos de Fleetwood Mac desaparecieron en la mitad del coro. Consideré brevemente girar el coche de vuelta para terminar de escuchar la canción, pero la había oído un millón de veces, y tenía muchas ganas de ir a sentarme y disfrutar de una agradable, fría y refrescante cerveza. Eso sonaba fantástico en este momento.
Evan se bajaba de su vehículo casi al mismo tiempo que yo estaba saliendo del mío. Él me dio una palmada en el hombro cuando lo encontré en la parte trasera de mi coche. Miré a mi alrededor por Matt y Griffin, pero no vi a al Vanagon de Griffin en ningún lugar. -Uh, ¿dónde están Tweedledee y Tweedledum1? -Le pregunté a Evan.
Levantó una esquina de su labio. –El idiota dijo que tenía que correr a casa porque se olvidó los pantalones cortos de Traci, y los necesita para el trabajo.
Imaginándome a esos dos, sacudí mi cabeza. Traci era camarera en Pete. Ella y Griffin habían estado jugando últimamente, lo que no era realmente un problema, excepto por el hecho de que Traci estaba empezando a quedar atada, y ella no era del tipo de estar bien en mantener las cosas casuales para siempre. Y eso la hizo exactamente lo contrario de Griffin.
La cálida luz de las señales de neón del bar se apoderó de mí mientras abría las puertas a mi paraíso. Aspiré una respiración profunda como entré, y ansiedades desconocidas se filtraron desde mis músculos.


1 Tweedledee y Tweedledum: Son personajes del cuento A través del espejo y lo que Alicia encontró allí de Lewis Carroll, aparecen como gemelos si nos fijamos en su apariencia externa, pero como contrarios si nos referimos a su comportamiento.

CAPÍTULO 1- PARTE II




Todo acerca de este lugar me relaja. El ruido, los olores, la música y la gente. Si alguna vez podría decir que estaba verdaderamente contento, fue aquí.
Desde mi izquierda, una voz ronca dejó escapar una gruesa —Hola, Kellan.
Mirando por encima, vi a la cantinera, Rita, estudiándome. Tenía una expresión en su rostro semejante a un hombre que se estaba muriendo de sed, mirando a una jarra de agua. Yo estaba acostumbrado a esa mirada en ella sin embargo. Me había acostado con ella una vez, y por la forma en que me miraba, una vez que no era suficiente. —Hey, Rita. —Asentí con la cabeza en alto en señal de saludo y sus ojos se cerraron con un suave gemido.
—Jesús, —murmuró mientras corría una uña afilada pintada a lo largo de su escote. —Tan jodidamente caliente...
Después de agitar un saludo a los parroquianos, Evan y yo hicimos nuestro camino a nuestra mesa. Bueno, supongo que técnicamente no era nuestra, pero, como mi espacio en el estacionamiento, se había hecho conocido como de la banda para nuestras visitas frecuentes.
Recostado en mi silla, apoyé los pies en el extremo de la mesa. Justo cuando estaba debatiendo si quería tiras de pollo o una hamburguesa, mis pies estaban siendo sin contemplaciones tirados al suelo. Me tambaleé hacia adelante un poco en mi asiento como mi peso corporal cambiando. Una linda rubia vistiendo una apretada camisa roja del bar de Pete estaba de pie al final de la mesa con su mano en su cadera. Sus labios carnosos estaban fruncidos en disgusto. —No pongas los pies sobre la mesa, Kellan. La gente come allí.
Una divertida sonrisa curvó mis labios. —Lo siento, Jenny. Solo me estaba poniendo cómodo.
La boca de Jenny se expandió a una sonrisa encantadora. —Una cerveza es lo que hará que te sientas cómodo. ¿Dos o cuatro? —Sus ojos pálidos desplazándose entre Evan, yo, y las sillas vacías en nuestra mesa.
Evan interpreto su pregunta acerca de nuestros compañeros desaparecidos y levantó cuatro dedos. —Ellos están en camino.
La sonrisa de Jenny se volvió juguetona cuando ella extendió la mano y rascó la cabeza de Evan. Él cerró los ojos y empezó a golpear su pierna en el suelo como un perro que consigue que le rasquen la panza. Jenny se rió, y sus ojos se iluminaron de una manera que era sumamente atractiva. Me agradaba Jenny. Ella tenía un buen corazón, y nunca me juzgaba abiertamente por la naturaleza promiscua de mi vida.
Yo había descubierto el sexo a una edad muy joven, completamente por casualidad, y al igual que la música, había tocado un nervio conmigo. Todavía ansiaba ese sentimiento, esa cercanía, y la buscaba tan a menudo como podía. Yo no era exigente con quien me acostaba, mayores, más jóvenes, atractivas, acogedoras, madres, novias, esposas. Quiénes eran no me importaba, sólo me preocupaba que estaban interesadas. Eso probablemente no era lo mejor que se puede admitir, pero era la verdad. El sexo era una liberación para mí. Me hizo sentir como una parte de algo más grande que yo, me hizo sentir conectado con el mundo que me rodea. Y yo necesitaba para sentirme así. Mi vida estaba llena de vacíos.
Había intentado muy duro salir con Jenny cuando ella había empezado a trabajar aquí, pero ella me había rechazado a quemarropa. Dijo que no quería ser la aventura de nadie. Ella no se había apartado de nuestra amistad, sin embargo, y eso significaba mucho para mí. Yo no diría que no si cambiaba de opinión y quería ir por una ronda o dos, pero no iba a presionar de nuevo. Me gustaba donde estábamos, incluso si no era sexual.
Cuando Jenny empezó a alejarse, grité, — ¡Voy a tomar una hamburguesa también! ¡Con tocino! —Ella levantó su pulgar en el aire, así que sabía que me había oído.
Cuando moví mis ojos de la parte trasera de Jenny, Evan me dio un codazo en las costillas. —Hey, Kell, —preguntó, — ¿qué piensas acerca de Brooke? Estaba pensando en pedirle que salga conmigo. No sé, pero creo que podría ser la indicada, hombre. Quiero decir, ¿has visto sus hoyuelos?
Evan sonrió y yo no podía dejar de sonreírle. —Sí, creo que es genial. Vaya por ella. —Evan encontraba una nueva “indicada” cada dos meses, al parecer. Bien podría intentarlo con Brooke. Podría ser el mejor mes y medio de su vida. Con mi aportación dada, regrese mis pies a la mesa y espere a que mi comida, mi bebida, y el resto de mis compañeros de banda llegaran.
—Dios mío. Eres Kellan Kyle...
Me volví al escuchar mi nombre. Gracias a mi profesión, era reconocido de vez en cuando, sobre todo aquí en el bar. En la mesa frente a mí, una joven menuda con el pelo tan rubio que era casi plateado estaba mirando en mi dirección. Enmarcados en grueso rímel negro, los irises de la chica eran de un tono turquesa, como la calmada agua tropical. No se podía negar que era linda, y ella parecía saber quién era yo, así que le di una sonrisa genuinamente cálida cuando respondí a su declaración.
—A tu servicio, —le dije, inclinando un sombrero que no llevaba. Ella se rió, y el sonido era extrañamente inocente, teniendo en cuenta como me estaba mirando. La verdad era evidente sin embargo; esta chica no era un ángel. Yo tampoco, así que ya éramos un buen partido.
Ella me preguntó si podía sentarse a mi mesa y me encogí de hombros. Claro, por qué no. Después de que ella acercó una silla, dijo, —Te vi tocar hace un par de semanas en la Plaza Pioneer. —Su mano se acercó y sus dedos tocaron mi pecho, y luego bajaron por mi estómago. —Tú... estuviste increíble.
Mis labios se abrieron mientras la miré hacia abajo, y sus ojos siguieron el movimiento. Justo ese breve contacto desató algo en mí... deseo, anhelo. No estaba seguro de por qué, pero había algo en el toque humano que le hablaba a mi alma. Una palmada en la espalda de un amigo podría alterar completamente mi estado de ánimo, mientras que una chica pasando la mano por mi muslo instantáneamente podría ponerme en el estado de ánimo. Era una conexión potente e inexplicable que compartía con la gente cuando cruzaban mi espacio personal, si se daban cuenta de la importancia de ello o no. Y ahora mismo, esta extraña mujer acariciándome me estaba abriendo a algo lascivo y lujurioso.
Yo era masilla en sus manos ahora mismo. Si quería que hiciera algo... todo lo que necesitaba hacer era pedir. Así que pide, Srta. Ojos de Océano, y voy a ser lo que quieras que sea.
Y al final de la noche, ella finalmente lo pidió, de una manera indirecta. —¿Vamos a tu casa a tomar una copa? ¿Dónde vives?
Impaciencia corrió a través de mí por lo que sabía que iba a suceder, pero mantuve mi expresión casual y despreocupada. —No muy lejos.
Tomo menos de quince minutos para llegar a mi casa; mi "cita" me siguió en su coche. Con ella casi sobre mis talones, me acerqué a la puerta y la abrí. Al entrar por la puerta, arrojé las llaves sobre la mesa de media luna debajo de una hilera de ganchos para colgar abrigos. Por encima de mi hombro, le pregunté: —Entonces, ¿qué tipo de bebida te gustaría?
La puerta principal se cerró de golpe, y luego dedos feroces me agarraron del brazo y me hizo girar. Manos me empujaron hacia abajo, y antes de darme cuenta, la boca de la rubia estaba sobre la mía. Supongo que había cambiado de opinión acerca de la bebida. Me incline, la agarre del culo y la levante. Al igual que una serpiente pitón, ella envolvió sus piernas alrededor de mi cintura y apretó. Se hizo un poco incómodo de llevar, pero me las arreglé para hacer mi camino por las escaleras.
La rubia estaba arrancando mi ropa al segundo que entramos en mi habitación. Una vez que mi chaqueta y camisa estaban en un montón en el suelo, ella pasó sus uñas sobre mi estómago. Mis músculos se apretaron en respuesta y ella gimió. —Mierda, tienes abs ardientes. Sólo quiero lamerlos.
Ella me empujó sobre la cama y empezó a hacer exactamente lo que había dicho. Mis ojos se cerraron mientras los ligeros movimientos su lengua enviaron ondas de deseo a mi ingle. El ejercicio era otra liberación para mí, algo que hacía para despejar mi mente, sacudir las telarañas de los malos recuerdos que a veces se aferraban a las esquinas, negándose a dejarme. Como resultado, me ejercitaba bastante, y mi cuerpo era delgado y definido. A las mujeres les encantaba, así que estaba agradecido por los esculturales efectos secundarios de mi liberación.
Cuando la rubia llegó a mis pantalones, ella ni siquiera dudó. Abrió la cremallera, los bajó, y siguió yendo con su boca. Respirando, agarré un puñado de su pelo cuando ella llegó al punto dulce. A algunas chicas no les gusta que las mantengan quieta. Algunas enloquecían. La rubia gimió, enviando vibraciones estimulantes por mi polla.
Cuando terminó de saborearme, ella se apartó. Abrí los ojos para verla mirando hacia mí con una expresión llena de pasión, lujuria y picardía. Por un breve segundo, me pregunté lo que ella realmente pensaba de mí. ¿Sabía algo sobre mí además de mi nombre y de que estaba en una banda? ¿Se daba cuenta de que gritaba mi corazón en mis letras? ¿Entendía que mi vida me dejó vacío en el interior? ¿Que estaba tan jodidamente solo que casi no podía soportarme a mí mismo? ¿Querría saber algo de eso? ¿O el hecho de que yo era una "estrella de rock" era suficiente para ella? Al igual que lo fue para todas las otras chicas con las que me acosté.
Lo que se sintió como cinco segundos más tarde, los dos estábamos completamente desnudos y yo estaba explorando su cuerpo con mi lengua. Sintiéndose agresiva, mi cita me dio la vuelta y tomó la parte superior. Eso estaba bien; sus manos sobre mi cuerpo se sintieron maravillosas. Relajándome, poco a poco me entregue a la sensación de estar conectado físicamente a alguien. Me encantaba esta parte. Los labios de la chica viajaron por mi cuerpo y el pelo casi-plata me hacía cosquillas en la piel; Me encantó eso también. Sin ton ni son, ella cambió de chasquear su lengua en mi ombligo a tomarme en su boca. Gimiendo, agarre un puñado de la sabana mientras puro placer me encendió. Mi mente se apagó, y realmente comencé a meterme en esto. Cuando pude sentir la acumulación de llegar a un punto casi dolorosa, la chica se detuvo. Moví la cabeza para mirarla. Dios, ¿ahora se convierte en una provocadora?
Con ojos oscurecidos, se humedeció los labios. —Eres tan jodidamente caliente. Te quiero dentro de mí. Quiero que me folles, ahora mismo. Duro y rápido.
Directo y al grano. Bueno. Estaba tan enrollado que podía hacer ambas cosas. Empujándola, subí encima de ella. Cuando traté de alejarme para poder tomar un condón, ella envolvió sus piernas alrededor de mis caderas, como si se fuera a tomarme. Caray, paciencia. Desenvolví sus piernas y ella frunció el ceño; había incluso una pizca de enojo en sus ojos.
Mientras ella se retorcía y me pidió que me diera prisa, abrí un cajón de mi mesita de noche. Los preservativos eran una cosa que era un purista. Preferiría no coger algo, y realmente me gustaría evitar embarazar a alguien. Mi propia existencia fue el resultado de mi madre engañando a mi padre, una de las muchas razones por las que él me detestaba. El porque mi madre me había odiado también. Una rama bastarda en mi árbol genealógico era suficiente, así que siempre lo envolvía.
Agarrando uno de los muchos paquetes cuadrados en allí, lo abrí y rodé el condón antes de que mi cita pudiera quejarse mucho más acerca de mi ausencia. Cuando entre en ella, no era tan apretada como me gustaba, pero se sentía bien... muy bien. Cuando entré en ella, gritó mi nombre. Literalmente. Mis oídos sonaban. Estaba tan lista para mí que moverse dentro de ella era pan comido. Le di una estocada profunda, hundiéndome en la medida de lo que pude, y me encogí mientras ella gritaba de nuevo. ¿Estaba realmente satisfaciéndola tanto que no podía reprimir los gritos?
— ¡Sí, Kellan! ¡Más Fuerte! ¡Más Rápido!
Lo dijo tan alto que estaba seguro de que todos en mi cuadra podrían oírla. Tal vez ese era el punto. Mientras yo bombeaba en ella una y otra vez, ella envolvió sus brazos y piernas a mí alrededor. Sintiéndose algo incluso mejor que mi clímax inminente, enterré mi cabeza en el hueco de su cuello. Su mano se acercó a enredarse suavemente en mi pelo, y al final lo sentí. Eso. Esa conexión. Ese vínculo. Eso era lo que quería, lo que me gustaba, y traté desesperadamente de aferrarme a ella. Déjame sentir esto por sólo un minuto más...
—¡Más fuerte, Kellan! ¡Oh, Dios, eres increíble! ¡Follame! ¡Sí, follame!
La conexión se apagó cuando sus gritos se intensificaron. Traté de aferrarme a ese sentimiento íntimo, pero no pude; el momento se había ido. Gruñendo, cavé más y más duro. Bien podría terminar con esto. Sus gritos y gemidos se volvieron casi teatrales, pero sentí sus paredes apretando a mí alrededor, así que sabía que no estaba completamente fingiendo. La estrechez finalmente me empujó sobre el borde también.
—Dios, sí, —murmure mientras que comencé a correrme. Mierda. Por una fracción de segundo mientras liberé, me sentí muy bien. Todo en mi vida era perfecta, todo estaba bien en el mundo. Entonces mi orgasmo terminó, la sensación se desvaneció, y una emoción más oscura comenzó a llenar el vacío.
Sacándolo, me di la vuelta a mi espalda. Ella jadeaba junto a mí, con una expresión de satisfacción en su rostro. —Dios, eres tan increíble como dicen.
Miré hacia ella. ¿Dicen que soy increíble? ¿Quiénes lo dicen exactamente? —Vuelvo enseguida.
De pie, salí de mi habitación, entré en el cuarto de baño, y me quité el condón. Sabía que debía sentirme increíble en este momento, pero me sentía extraño. Más incompleto. Se estaba convirtiendo en una sensación familiar, justo después del sexo. Como despertarse con una resaca, siempre me sentí un poco peor de lo que me había sentido antes.
Mientras me miraba a mí mismo en el espejo y debatía mi confusión, oí a mi cita moverse en mi habitación. Un segundo más tarde, ella apareció por el pasillo, completamente vestida. Con un suspiro melancólico, miró mi cuerpo delgado y desnudo. —Dios, si tuviera tiempo, me quedaría y totalmente haría eso de nuevo contigo. —Ella se encogió de hombros. —Tengo que irme sin embargo. —Al entrar en el cuarto de baño, arrojó sus brazos alrededor de mí y me dio un abrazo. —Me divertí mucho. ¡Gracias! —Ella besó mi hombro, y luego apretó mi trasero desnudo. —Nos vemos por allí, Kellan. —Riendo, ella añadió: —No puedo creer que acabo de tener sexo con Kellan Kyle.
Se volvió y prácticamente saltó por el pasillo hasta las escaleras. La puerta principal se abrió y se cerró un minuto más tarde, y luego escuche un coche ponerse en marcha y alejarse. Sin dejar de mirar a la puerta del baño, susurré, —Adiós, —A mi pasillo vacío.
Volviendo mis ojos hacia el espejo, inhalé una respiración profunda. La decepción me inundó; debería sentirme mejor que esto. Cuando era más joven, la euforia del sexo se había quedado conmigo durante mucho tiempo. A veces por días. Ahora, sin embargo... se desvanecía casi al instante. Algo faltaba. Me sentía hueco e incluso más solo que antes de que el sexo... y no tenía ni idea de qué hacer para cambiar eso.
Mil Gracias a ...Cold Hearts

2 comentarios:

  1. sabes si alguna editorial lo esta traduciendo

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  2. saben si alguien ha traduccido el libro al español?

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